Creer que un accesorio se mantiene intacto con el paso del tiempo es un error. Las piezas que duran décadas o que pasan de generación en generación suelen ser aquellas que casi no se usan. Y los accesorios no fueron creados para quedarse guardados.

Fueron pensados para acompañarte en tu día a día, en momentos especiales y en pequeñas historias. Con algunos cuidados simples, pueden conservar su belleza y durabilidad por mucho más tiempo.

Evita el contacto del accesorio con agua y con productos como alcohol, detergente, cloro, jabón y similares, ya que pueden afectar el brillo y el acabado. La humedad constante, especialmente la del baño, también perjudica los metales con el tiempo. Los movimientos bruscos o repetitivos pueden provocar daños estructurales o incluso la ruptura de la pieza. Después de aplicar perfume o maquillaje, espera unos minutos hasta que la piel esté seca antes de colocarte tus accesorios. Para guardarlos, elige recipientes suaves o conserva cada pieza separada y protegida de forma individual.

El cuidado diario marca la diferencia. Así, tus accesorios seguirán acompañándote por mucho más tiempo.